Oveja Neeegra saltaba que parecía una endemonia'a.
Crisobi casi ni la veía pasar.
La ovina voló por sobre ella haciéndole sombra.
Crisobi cayó al piso.
-Disculpá– dijo la oveja -no se que me pasa, me pica todo.
-Son las hormigas-atinó a decir el gato Farinelli, mientras se rascaba como si fuera charango.
Posición de turba marina!!!!-gritó Oveja Neeegra y dió vueltas como un trompo hasta sacarse todas las hormigas.
Ya tranquila, se sentó al lado de Crisobi.
-Las vacaciones me hicieron bien, volví con la energía de un cachorro.
-Las hormigas son una peste- dijo Crisobi.
-A mi me caen bien, me avisan cosas.
-¿Como qué?.
-Cuando va a llover las hormigas trabajan como si vinieran visitas, son infalibles.
-A mi-dijo Farinelli entre rascadas- me avisan donde alguien dejó comida.
Oveja Neeegra añadió
-cuando no puedo dormir, cuento hormigas.
Crisobi empezó a sentir que le picaban los tobillos
-nos vemos- y se fue trotando para echarlas sin matarlas.
-Mientras no entren en casa- pensó.